
La princesa Astrid de Noruega falleció tan solo 14 días después que su hermano pequeño, el rey Harald. Quién fuera uno de los grandes pilares discretos de la Casa Real durante más de siete décadas, tuvo una historia muy interesante. Y es que en la Familia Real Noruega siempre se destaca la gran historia de amor de Harald y los 9 años que tuvo que esperar para casarse con la mujer que quería Sonia Haraldsen.
Pues bien, antes que él, las princesas Ranhild y Astrid tampoco lo tuvieron nada fácil para casarse con los hombres que amaban.
Astrid era la segunda de los 3 hijos de los príncipes herederos Olav de Noruega y de la princesa Martha de Suecia. La primera, fue Ragnhild, nacida en 1930, que fue la primera princesa noruega nacida en su país en 629 años. Ranhild no estaba destinada a convertirse en reina, ya que en aquella época las mujeres en Noruega no tenían derecho a la sucesión al trono. Después nacería Astrid en 1932 y finalmente, Harald, en 1937.
La vida de los príncipes y sus hijos transcurría tranquila en Noruega pero cambió cuando el país fue invadido por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. La princesa Martha y sus hijos huyeron a Suecia, y posteriormente a Estados Unidos. En mayo de 1945 regresaron a Noruega.
A finales de los 40, Ragnhild conoció Erling Sven Lorentzen, siete años mayor que ella, que era miembro de una acaudalada familia de navieros, que había estudiado en Harvard, además de antiguo miembro de la resistencia noruega y guardaespaldas del rey y su familia tras la guerra.
La princesa tenía claro que quería casarse con Lorentzen, pero sus padres no lo veían con buenos ojos, se resistían a la posibilidad del matrimonio con un plebeyo, incluso le impusieron que no lo viera durante un año con la esperanza de que cambiase de opinión.
Finalmente el compromiso de la pareja se anunció el 14 de febrero de 1953, y se casaron en la iglesia de Asker el 15 de mayo de ese mismo años. Tras su matrimonio, la novia dejó de ser Alteza real y pasó a ser conocida como Su Alteza la Princesa Ragnhild, Sra. Lorentzen.
La pareja se instaló en Rio de Janeiro y tuvo tres hijos: Haakon, Ingeborg y Ragnhild. Permanecieron juntos hasta el fallecimiento de la princesa en septiembre de 2012.
Ranghild hizo unas declaraciones en 2004, en un documental emitido por la TV noruega donde dejó claro que nunca le hizo gracia que el heredero se hubiera casado con una mujer que había aparecido en un reality y de la que se habían publicado algunas fotografías poco adecuadas para una futura reina y que además ya tenía un hijo, Marius. Comentó: «Pobre Marius… aunque ahora tenga 6 o 7 años, comprenderá que hay una diferencia –haciendo referencia a sus hermanos, la princesa Ingrid y el príncipe Sverre–. Y eso les dará problemas a Haakon y Mette-Marit. Espero que lo hayan pensado». Sin duda, todo una profecía. También afirmó que «Espero morir antes del día en que la princesa heredera Mette-Marit se convierta en reina de Noruega. De verdad espero que eso no ocurra».
Sin que ella lo supiera, Ragnhild allanó el camino de sus hermanos Astrid y Harald, que también se casaron con plebeyos. Astrid, vio como su vida cambiaba ya que tras el fallecimiento de su madre se convirtió en primera dama del país durante el reinado de su padre Olav V y hasta que su hermano Harald se casó en 1968 con Sonja Haraldsen.
Astrid tampoco lo tuvo nada fácil a la hora de contraer matrimonio con Johan Martin Ferner, hijo del propietario de los grandes almacenes Ferner Jacobsen de Oslo, al tratarse de una relación «desigual» que provocó la oposición tanto del rey Olav como de los sectores más conservadores del Parlamento y algunos miembros de la Iglesia de Noruega.
Ferner era conocido en Noruega por haber obtenido la medalla de plata en vela en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, estaba divorciado. Como Astrid estaba convencida de que Johan era el hombre de su vida, y le dio un ultimátum a su padre: se pondría en huelga, renunciando a todas sus funciones reales hasta que el rey Olav consintiera el matrimonio. Finalmente el rey claudicó y dio su aprobación, no sin antes tener que solicitar al obispo de Nidaros que casara a la pareja ya que el obispo de Oslo se negó. La pareja se dio el ‘sí, quiero’ en la iglesia de Asker en 1961 y tras la boda, pasaron su luna de miel en Torremolinos.
A pesar de perder su estatus como alteza real y su asignación anual, Astrid y su marido se mantuvieron siempre en un discreto segundo plano, asistiendo a eventos importantes o participando ocasionalmente en visitas de Estado. Juntos tuvieron cinco hijos. Catherine, Benedikte, Alexander, Elizabeth, y Carl-Christian, y permanecieron juntos durante 54 años, cuando Ferner falleció en 2015.
En 2002 el Gobierno noruego le asignó una pensión honorífica por sus largos servicios de entrega a la Corona y representación institucional, acudiendo a compromisos hasta el final de sus días, a pesar de su edad, sus problemas de salud y movilidad, ya que iba en silla de ruedas, en muchas ocasiones acompañada de su mascota.
De la princesa Astrid destacaban, aparte de su sentido del humor y que era el alma de las reuniones familiares, que poseía una memoria prodigiosa. A pesar de ser disléxica, no le impidió estudiar economía e historia política en la Universidad de Oxford. Además, fue patrona de organizaciones que apoyan a niños y jóvenes disléxicos.
Sus hijos se despidieron de ella con un cariñoso mensaje: «Gracias por todos los buenos recuerdos. Siempre ocuparás un lugar especial en nuestros corazones».
Fuente: https://www.libertaddigital.com/chic/casas-reales/2026-09-19/ragnhild-y-astrid-de-noruega-las-princesas-que-lo-arriesgaron-todo-por-amor-7462224/?utm_source=rss&utm_medium=feed&utm_campaign=Libertad+Digital%3A+Invierte+en
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