
Oviedo se vistió de gala para recibir a la selección española 11 años después. El Carlos Tartiere rugió incluso antes de que comenzara el partido, con un himno de España acompañado por las gaitas que convirtió el momento en algo especial. Y, antes del balón al suelo, llegó otro instante para guardar en la memoria: Juan Mata y Santi Cazorla entregaron a Rodri la Copa del Mundo para que el capitán la ofreciera al público asturiano. El centrocampista la levantó ante un Tartiere rendido a sus pies. Después, fútbol. Y España salió como suele hacerlo: intensidad, presión y dominio desde el primer minuto.
No necesitó demasiado la selección para abrir el marcador. En el minuto seis, Lamine Yamal recibió y volvió a sacar a pasear su zurda. El extremo encontró el palo largo con un disparo preciso e inalcanzable para Kinsky. Golazo y 1-0.
Era, además, el tercer partido consecutivo en el que Lamine marcaba el primer gol de España de forma temprana. Una costumbre que el joven atacante parece empeñado en convertir en tradición.
España pudo ampliar la ventaja poco después. Dani Olmo tuvo una ocasión clarísima tras recibir en la zona del punto de penalti, aunque perdió el equilibrio en el momento decisivo. Pedri también probó fortuna desde fuera del área y Kinsky respondió con seguridad.
La República Checa apenas encontraba caminos hacia la portería de David Raya. España, mientras tanto, dominaba el territorio y corregía algunos de los problemas mostrados en anteriores encuentros.
Rodri pone su firma al homenaje
El partido avanzaba bajo control español y el Tartiere esperaba el segundo. Llegó en el minuto 35 y tuvo un protagonista inevitable. Pedri se internó en el área y buscó un pase atrás. La defensa checa consiguió desviar el balón, pero el rechace cayó a los pies de Rodri, libre de marca. El capitán no perdonó: golpeo alto, ajustado y directo a la red. 2-0.
Rodri había levantado la Copa minutos antes y ahora ponía su firma al marcador mucho tiempo después de su último gol con la elástica de la selección. Una noche redonda para el capitán en una ciudad que lo recibió con honores.
España siguió buscando el tercero. Baena rozó el gol tras otro rechace y Kinsky tuvo que intervenir de nuevo. Al descanso, el 2-0 parecía incluso corto para los méritos de una selección que había sido claramente superior.
La República Checa despierta
Tras el descanso, Luis de la Fuente movió el banquillo. Lamine Yamal y Álex Baena dejaron su sitio a Víctor Muñoz y Yeremy Pino. El ritmo, sin embargo, bajó respecto a la primera mitad.
España continuaba teniendo el control, aunque Chequia comenzó a dar un paso adelante. Rodri seguía siendo fundamental para apagar cualquier intento de transición y Fresneda también apareció con velocidad para cortar una peligrosa contra.
Pero el fútbol tiene estas cosas. En el minuto 69, Chequia encontró su premio. Slama recibió dentro del área y conectó un zurdazo cruzado, buscando el palo largo. Raya no pudo hacer nada. 2-1.
Y poco después llegó el susto. Un error del guardameta español permitió a Lingr recibir con la portería prácticamente vacía, aunque su disparo salió demasiado flojo y Raya pudo reaccionar.
Un tramo final de polémica
El partido entró entonces en una fase mucho más incómoda para España. Un balón se coló incluso en la portería española tras una falta, pero la acción quedó invalidada por una infracción previa sobre Le Normand. Chequia protestó y el ambiente se calentó.
Krejci terminó expulsado tras ver dos amarillas en apenas unos minutos. Con uno menos, los checos tuvieron que resistir el último tramo mientras España buscaba la sentencia.
También hubo amarillas, protestas y revisión del VAR por una posible roja en una entrada sobre Roberto. El encuentro, que parecía encaminado a una noche tranquila, acabó adquiriendo un tono inesperadamente bronco.
Cuando más lo necesitaba España, apareció la sentencia. Minuto 89. Contra rápida, Roberto filtró un balón para Víctor Muñoz, que no pudo culminar la jugada. El rechace quedó muerto y allí apareció Mikel Merino, siempre atento, para empujarla a puerta vacía. 3-1.
Se acabó la resistencia checa y también cualquier atisbo de remontada. Los últimos minutos sirvieron para cerrar una noche que había comenzado con gaitas, continuado con una Copa del Mundo en manos de Rodri y terminado con tres goles españoles.
El resultado deja una victoria trabajada para España en un Carlos Tartiere que disfrutó de principio a fin. Hubo dominio, ocasiones, sustos, polémica y hasta expulsiones. Pero, sobre todo, hubo una imagen que quedará por encima de todas: Rodri, capitán de la selección, levantando la Copa del Mundo ante un público ovetense que respondió con una ovación impresionante.
Fuente: https://www.libertaddigital.com/deportes/futbol/2026-10-03/trabajo-oficio-y-victoria-espana-tambien-sabe-sufrir-en-el-tartiere-7469964/?utm_source=rss&utm_medium=feed&utm_campaign=Libertad+Digital%3A+Invierte+en
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