La escena parece menor, casi doméstica. Pero explica una parte bastante importante del supermercado moderno: la compra empieza mucho antes de que alguien coja un carro.
Una pista: no va solo de colocar yogures.
Madrugada. Fernando trabaja como reponedor en un Mercadona de Cartagena y lo contaba en Poniendo las Calles, el programa de COPE con Carlos Moreno «El Pulpo». Su día arranca cuando buena parte de la ciudad sigue dormida: se despierta sobre las 4:30, se toma un café y entra a trabajar entre las cinco y las seis de la mañana. El objetivo es simple: que a las 9:00, cuando abre la tienda, todo parezca colocado, fresco y fácil.
El punto de partida. Según relata, la tienda queda «bastante bastante mal» después del paso de los clientes por la tarde. No es una acusación, es casi una descripción física del negocio: estanterías movidas, huecos, cámaras, producto que falta, producto que llega y producto que tiene que estar donde el cliente espera encontrarlo. Primero entran frescos como pan y pescado; después seco, congelado y lo que toque en cada sección.
El reloj. Ahí está la trampa. El cliente ve el resultado a las nueve. El trabajador ve la cuenta atrás desde las cinco. Fernando lo resume con una imagen muy poco corporativa y bastante clara: a veces van «con la soga al cuello». También dice que la empresa «busca el 10» y que ellos son «currantes totales». Dicho de otra forma, la perfección del lineal no sale por generación espontánea.
El método. COPE explica que Mercadona utiliza una planificación interna denominada MOT, o Método de Organización de Trabajo, que asigna a cada empleado una tarea concreta en cada momento. Fernando, aun así, describe un puesto polivalente: estar «en todos los lados» y pasar por secciones distintas. Ahora está en «listo para comer», la línea de comida preparada que, según él, «a la hora de un apuro no está nada mal».
Plus: el sueldo. La pieza original cita una horquilla de 1.685 euros brutos mensuales para un trabajador a jornada completa en su primer año y hasta 2.280 euros tras cuatro años. Ocurre que las cifras publicadas después para 2026 elevan ese marco: AS recogía en abril, a partir de la memoria anual de Mercadona, que el salario del personal base arranca en 1.734,23 euros brutos al mes y puede llegar a 2.346,59 euros brutos tras el cuarto año. La diferencia no cambia la historia, pero sí la afina.
Una compañía enorme. Fernando no trabaja en una tienda cualquiera dentro de una cadena cualquiera. El País contaba en marzo de 2026 que Mercadona cerró 2025 con 41.900 millones de euros en ventas brutas, un beneficio neto de 1.729 millones y 115.000 empleados. También destacaba que la sección de platos preparados generó 3.000 millones de euros. Justo el tipo de sección en la que ahora se mueve Fernando.
No es casual. La reposición de madrugada forma parte de una maquinaria mucho más amplia: surtido, cámaras, frescos, pedidos, horarios, mermas, picos de afluencia y esa obsesión muy de supermercado por que la tienda parezca recién estrenada aunque ayer hubiese pasado por allí medio barrio. Qué duda cabe, el cliente compra mejor si no percibe el esfuerzo. Ese es precisamente el truco.
La ley. Hay un matiz importante: entrar a las cinco de la mañana pisa una parte del horario legalmente nocturno. El artículo 36 del Estatuto de los Trabajadores, en el BOE, considera trabajo nocturno el que se realiza entre las 22:00 y las 6:00, fija límites para los trabajadores nocturnos y establece que esa actividad tendrá una retribución específica salvo que ya esté compensada por salario o descanso. No toda madrugada convierte automáticamente a alguien en trabajador nocturno a efectos completos, pero el tramo existe. Y cuenta.
La salud. También cuenta el sueño. El País explicaba en febrero de 2025, a partir de expertos en cronobiología, que los horarios no estándar y los turnos nocturnos correlacionan con más problemas de sueño y con la necesidad de «recuperar» descanso mediante siestas o fines de semana más largos. En concreto, citaba un estudio según el cual los turnos nocturnos y rotatorios aumentan un 66% el riesgo de necesitar esa recuperación. No es exactamente el mismo caso que el de Fernando si su turno termina temprano y es estable, pero apunta al mismo sitio: trabajar contra el reloj biológico tiene coste.
El contraste. Sobre el papel, Mercadona suele salir bien en la foto laboral. La Cadena SER recogía en mayo de 2025 que el Financial Times la situaba como una de las mejores empresas de distribución alimentaria para trabajar en España, con salarios por encima del SMI y participación en beneficios. Y El País publicó en febrero de 2026 que la compañía repartió 780 millones de euros en primas entre su plantilla.
La otra cara. Con todo, salario y prima no borran la pregunta de fondo. Si el supermercado exige que a las nueve todo esté perfecto, alguien tiene que absorber la imperfección previa: palés, cajas, cámaras, huecos, prisas y clientes que todavía no han llegado. Si se quiere también, el caso de Fernando resume una paradoja bastante cotidiana: cuanto más ordenado parece un supermercado al abrir, más trabajo invisible se ha acumulado antes.
La apertura. La entrevista de COPE terminaba además con una primicia local: la apertura, el 1 de junio, de una gran tienda de Mercadona en La Manga del Mar Menor, en Cartagena. Fernando la presentaba como «el Mercadona más grande de España» y advertía que si su tienda ya era una locura, allí sería «el triple». AS informó después de una nueva tienda de unos 4.000 metros cuadrados, con modelo T9, obrador central y 325 plazas de aparcamiento en Cabo de Palos, en el entorno de La Manga.
El aviso. Ese dato importa porque enseña hacia dónde va el sector: tiendas más grandes, más procesos, más platos preparados, más logística interna y más promesa de comodidad para el cliente. La compra debe ser rápida, abundante, limpia, intuitiva y casi silenciosa. La palabra clave es casi.
La clave. La historia de Fernando no descubre que los supermercados tengan reponedores. Eso lo sabemos todos. Lo que enseña es otra cosa: que una parte del confort del consumidor español descansa sobre trabajadores que empiezan cuando todavía no ha amanecido, colocan lo que otros desordenaron y convierten el caos de la tarde anterior en normalidad de apertura.
Si el lineal parece fácil, es porque alguien llegó antes que nosotros.
Imágenes | Magnific
Fuente: https://www.elblogsalmon.com/mundo-laboral/fernando-reponedor-supermercado-me-despierto-a-4-30-para-entrar-a-trabajar-cinco-objetivo-que-a-9-00-este-todo-listo
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