Investing.com – Sigue la cascada de declaraciones de expertos sobre las tensiones geopolíticas y su efecto inmediato en la economía mundial.
Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, cree que las subidas del precio del petróleo y el gas provocadas por la guerra en Irán, impulsan la inflación en el corto plazo y aumentan los niveles de riesgo en los mercados, pero esta situación no durará en el medio plazo, por lo que los bancos centrales no subirán tipos.
Y ello porque el aumento de la producción de petróleo y gas por parte de otros países hará que el precio se reequilibre por sí sólo dentro de unos meses. Por lo que no se producirá un riesgo de escasez de crudo que dispare los precios, ya que el mercado físico es menos volátil que el financiero, y cuando hay riesgos de escasez como actualmente, históricamente finalizan en un plazo máximo de dos meses.
No se esperan cambios en la política monetaria
Pese a que el conflicto evoluciona rápidamente y es difícil prever el futuro, sí se puede medir el impacto que tiene en el sector energético, en la inflación, y en la dinámica de los tipos de interés.
La primera conclusión según Meda es que la subida del petróleo provoca el alza de la inflación, y obliga al BCE y a la Fed a reconsiderar su política monetaria. Las expectativas de tipos ya lo reflejan: en Europa, en una semana el mercado pasó de descontar una bajada a una subida en junio. En Estados Unidos, el mercado espera menos recortes en 2026.
El gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable de Banor SICAV, piensa que los bancos centrales no cambiarán su política monetaria, aun teniendo en cuenta el repunte de la inflación. Porque es un shock externo que no justifica un frenazo de la economía.
El riesgo de escasez del petróleo se diluye
Lo más probable es que el precio del petróleo se reequilibre por sí solo, sin que haga falta intervenir para preservar la demanda, según Banor SICAV.
Durante más de 20 años, el precio del petróleo ha vivido oscilaciones extremas, desde 140 dólares por barril en 2008 hasta precios negativos en 2020. El mercado físico es menos volátil que el financiero, ya que en los mercados financieros el volumen negociado es más de 100 veces el volumen de crudo que se consume al día.
Según Angelo Meda, es importante fijarse en dos factores diferentes que tienen relación con la subida del crudo:
• La producción de petróleo de Irán y del Golfo.
• Un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz.
La caída de la producción iraní puede compensarse con un mayor suministro de la OPEP, Estados Unidos y, en próximos meses, Venezuela, lo que elimina el riesgo real de escasez. El 20% del petróleo mundial se transporta por el Estrecho de Ormuz, que abastece principalmente a Asia.
Por ello, cualquier subida brusca del precio provocada por el bloqueo de Ormuz, afectaría a los precios a corto plazo. Los futuros del petróleo se negocian en múltiples vencimientos, y la curva refleja esta estructura.
Tensiones en el mercado físico
Los operadores del mercado físico suelen fijarse en un indicador clave, el diferencial entre el precio a corto plazo (vencimiento de un mes) y el medio plazo (3–6 meses). El diferencial actual entre el precio a 1 y 6 meses se ha disparado, dadas las expectativas de que haya escasez física de crudo en los inventarios.
Cuando se produce este riesgo, crece la demanda para entrega inmediata de crudo, y sube el precio, tal y como ocurrió en 2022 cuando Rusia invadió Ucrania. En situaciones de exceso de oferta, por ejemplo en 2020 con el COVID, la caída de la demanda en 2010 o el exceso de producción de la OPEP en 2015, el diferencial debería recoger sólo el coste de almacenamiento, que oscila entre 2-4 dólares.
En la crisis actual, el diferencial ha subido a 16,4 dólares, nivel parecido a cuando estalló la guerra en Ucrania. Todo ello significa, según el gestor de Banor Mistral, que el mercado descuenta tensiones en el mercado físico debido a la guerra en Irán, que suelen desaparecer entre un mínimo de dos semanas y un máximo de dos meses. Entorno que se reflejará en la inflación, que posiblemente repunte de forma temporal unos meses.
Cambio en el mix energético
Por otra parte, tal y como señala el experto de Banor SICAV, la economía es cada vez menos intensiva en el uso de energía. La economía se basa más en servicios, y producir una unidad de PIB requiere hoy la mitad de la energía que en los años 60.
Se pueden observar similitudes entre la evolución de la inflación de 1966– 1979 y la de los últimos 12 años, según Angelo Meda:
• Un ciclo estable antes del embargo petrolero de 1973 (Guerra del Yom Kippur, cierre del Canal de Suez).
• Un fuerte repunte, seguido de una caída.
• Un segundo shock provocado por la Revolución iraní de 1978–79.
Este precedente hace pensar en un repunte de la inflación, aunque no tanto como en 1979–80, pero sí lo suficientemente alto como para forzar un cambio en la política monetaria.
Evolución de la inflación desde 1970
En los últimos 50 años, el gas y la electricidad han cambiado su peso en el mix energético global hasta el 25%-28% global frente al 56% en los años 70. Después de las crisis del petróleo, la energía hidroeléctrica y nuclear han incrementado su peso de forma significativa, y los avances tecnológicos en extracción han propiciado un mayor uso del gas natural durante la extracción de petróleo (antes se quemaba).
Por otra parte, como señala el gestor de Banor Mistral, los precios del gas determinan el precio marginal de la electricidad en Europa tras la liberalización. Así, el gas ha subido, pero lejos de lo que subió al comenzar la guerra en Ucrania. Por lo que puede ser relevante seguir la evolución del precio del gas, más que la del petróleo.
Evolución precio del gas TTF a 1 mes en el mercado de Amsterdam
Sin embargo, los niveles de almacenamiento son bajos, cercanos a los de 2022, cuando un invierno algo más frío, y condiciones de suministro estables, disminuyeron el apetito por almacenar gas antes de la segunda mitad del año.
Las empresas siguen siendo optimistas sobre la capacidad de suministro de gas, y se espera que las exportaciones de Qatar y otros grandes productores se retomen pronto. En todo caso, si se produce una carrera por asegurar Gas Natural Licuado (GNL) por parte de Estados Unidos, los precios del gas podrían llegar a niveles perjudiciales para la economía.
Impacto limitado en la inflación
El experto de Banor SICAV opina desde una perspectiva más general, que el impacto en la inflación es limitado, y se dará en el corto plazo. La reciente subida de los tipos no parece que se justifique, porque es difícil pensar que la inflación se mantendrá por encima del 2% hasta el punto de obligar al BCE a intervenir.
Lo que ha sucedido en los mercados en las últimas semanas, responde a un ajuste habitual tras un rally, causado por un sentimiento excesivamente optimista. En épocas de guerra, históricamente las bolsas suelen caer un 6– 8%, el petróleo sube, el dólar se fortalece, y los bonos, el oro y otras divisas se comportan de forma mixta.
La destitución de Maduro en enero y el conflicto en Irán, podrían provocar un aumento de la producción de petróleo en la segunda mitad del año, lo que facilitaría una inflación más baja, y recortes de tipos que se producirían en las elecciones mid term de noviembre en Estados Unidos,
El gestor de Banor Mistral en Banor SICAV, afirma que la clave será a duración de la guerra entre Irán e Israel/Golfo, y que los mercados han descontado un escenario muy improbable. Los episodios de inestabilidad geopolítica como el actual, suelen aumentar los niveles de riesgo, aunque también crean atractivas oportunidades de inversión para inversores expertos, concluye Angelo Meda.
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