El bot de inteligencia artificial Lobstar Wilde, un agente creado por el ingeniero de OpenAI Nick Pash, envió por error todos los tokens que tenía en su cartera tras recibir una pequeña petición de dinero. Dichos tokens alcanzaron un valor de 440.000 dólares tras hacerse viral el incidente.
Identidad propia
Lobstar Wilde había nacido pocos días antes como un experimento. Fue a mediados de febrero cuando Pash decidió dotar al agente de identidad propia, con una cartera con unos 50.000 dólares, acceso a redes sociales y herramientas de trading para observar su comportamiento. La respuesta fue inmediata y en cuestión de horas el bot acumuló miles de seguidores en X y comenzó a interactuar con usuarios. En ese contexto de popularidad, alguien lanzó la memecoin LOBSTAR y asignó a la wallet de Wilde alrededor del 5% del suministro total.
Dicha asignación quedó depositada automáticamente en su cartera y se convertiría en el elemento clave del incidente posterior, ya que tras el reinicio de sesión que le hizo perder parte de su memoria operativa, el bot olvidó que poseía esos millones de tokens y terminó enviándolos al confundirlos con una compra reciente.
El origen del incidente fue un post del propio creador del agente, donde explicaba que había dotado al bot de una cartera con unos 50.000 dólares en Solana (SOL) y la misión de multiplicar ese capital hasta alcanzar el millón. En ese contexto, el usuario Treasure David respondió con un mensaje en el que decía que su tío tenía tétanos por culpa de una langosta y solicitaba 4 SOL para el tratamiento, incluyendo su dirección de wallet.
Las lecturas de Georges Bataille
Sin embargo, el bot envió más de 52 millones de tokens LOBSTAR, vaciando prácticamente sus ahorros. Tras la operación, la propia cuenta del agente reconoció el fallo con tono humorístico, asegurando que había intentado enviar cuatro dólares pero terminó transfiriendo todo su patrimonio.
En todo los sucedido, es importante destacar que una parte esencial de la identidad que Nick Pash había construido para Lobstar Wilde estaba basada en sus lecturas. El agente, además de operar con tokens, tenía una una pequeña biblioteca digital y pasaba buena parte del tiempo leyendo y citando a autores como Giordano Bruno o Arthur Schopenhauer en sus publicaciones de X.
Sin embargo, fue la lectura de «La parte maldita», del pensador francés Georges Bataille, un ensayo que reflexiona sobre el exceso de riqueza y la necesidad de gastarlo o derrocharlo sin finalidad productiva, la que más le influyó. Pash explica que, después de interiorizar las idea de la obra, el bot adoptó el hábito de buscar en sus respuestas a usuarios que pedían dinero, comprar su propio token y enviárselo, convirtiendo el gesto en parte de su dinámica. En ese contexto, el incidente de la transferencia puede interpretarse como consecuencia de un patrón de comportamiento inspirado en esa lógica del gasto y el exceso que el agente había incorporado tras leer a Bataille.
Memoria de pez
En su relato, Pash cuenta que llevaba semanas probando un agente en OpenClaw, pero lo tenía encerrado en una caja y sin acceso a dinero. Hasta que decidió que aquello era muy aburrido y le dio una wallet con 50.000 dólares, una cuenta de X, llaves de herramientas, acceso para comprar y vender tokens, libros para leer y la libertad de ser él mismo.
Según Pash, lo sucedido tiene que ver con interrupción de la sesión del agente por un error técnico. Tras el reinicio, el bot recupera su identidad, pero pierde el contexto operativo de la conversación anterior. Es en ese momento cuando Treasure David le pide 4 SOL con una historia inventada sobre un tío con tétanos, y es entonces cuando se produce el fallo.
Lo que hace el bot es replicar el patrón que recordaba, que era comprar tokens y enviarlos. Consulta el saldo, ve 52 millones de tokens, y asume que forman parte de la compra reciente. Como explica Pash, esos millones ya estaban en la cartera porque días antes alguien había lanzado el token y le había asignado al bot un porcentaje del suministro. El resultado: el agente termina enviándolos todos.
Covadonga Fernández es fundadora y directora del periódico Observatorio Blockchain. Ha trabajado con diferentes empresas desarrolladoras de proyectos cripto/blockchain, como Singular DTV, plataforma con sede en Suiza, pionera en la descentralización de la industria del cine, lo que la llevó a participar en 2019 en el Festival de Cine de San Sebastián. Ese mismo año también participó en el Festival Internacional de Innovación de Cine de Berna (Suiza), con una ponencia sobre la pluralidad lingüística en Blockchain.
En 2022 participó en la edición de Acción Cultural Española con un artículo sobre Metaverso y Cultura. En 2017 escribió el capítulo sobre Blockchain y Periodismo en el libro: «Blockchain: La revolución industrial de Internet», publicado por Grupo Planeta. Un año antes, en 2016, creó el primer Meetup sobre Blockchain y Periodismo. Ese mismo año también creó el sitio Blockchain Media, para seguir el proceso de descentralización de las industrias culturales y creativas.
En 2020 coorganizó un evento sobre cómo blockchain podía ayudar a las industrias culturales y creativas, donde se tokenizó el dinero recibido por los patrocinadores y los ponentes recibieron el pago en formato NFT.
Antes de fundar Blockchain Media y Observatorio Blockchain, Covadonga trabajó en el Grupo Z, diario ABC, fue Dircom de la Cámara de Comercio de Madrid, profesora de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y presidenta de Telemadrid. Ganadora en la categoría de Divulgación de los Financial Innovation Awards 2024 y premiada por por Alastria en los Blockchain Awards 2025
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Fuente: https://observatorioblockchain.com/blockchain/el-bot-que-leyo-a-bataille-y-regalo-tokens-valorados-en-440-000/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-bot-que-leyo-a-bataille-y-regalo-tokens-valorados-en-440-000
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