Warren Buffet ha vuelto a invertir en periódicos, inyectando 350 millones de dólares en The New York Times. Una sorprendente decisión, cuando ya parecía emprender su salida hacia la jubilación y seis años antes había vendido sus negocios periodísticos, con el especial abandono de The Washington Post. Entonces, señalaba que el negocio periodístico caminaba hacia el declive. ¿Qué ha ocurrido para tal cambio de opinión? Pero, sobre todo: ¿qué tiene que ver la tecnología con este cambio de opinión? ¿Por qué está apostando Buffet con esta inversión? Nos mojamos en la respuesta: apuesta por un modelo de negocio periodístico que ha apostado por una especial relación con la tecnología en general y, sobre todo, con la inteligencia artificial particular.
Buffet vuelve al New York Times
Entre 2012 y 2016, Buffet tuvo participaciones en The New York Times a través de Berkshire Hathaway. Momento en el que la industria periodística no vivía aún la angustia de la IA, sino que todavía estaba en la hoguera de los destrozos que había provocado la misma internet. Siempre reconoció en The New York Times un modelo fuerte, con un saber hacer en el proceso de transición digital y especialmente en la conciencia que tenía el medio de lo estratégico que era tener una marca fuerte y diferenciada. Entonces, era una inversión atractiva, dentro de la crisis del sector de la prensa.
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Si The New York Times era un negocio tan atractivo ¿por qué vendió su participación en 2016? En primer lugar, subrayar que vendió sus acciones con una significativa ganancia. Es más, el propio Buffet argumentó que no se debía a la calidad del periódico, ni a un descenso en la confianza en su estrategia empresarial y profesional, a pesar de que los nubarrones oscuros sobre la industria periodístico se mantenían. Argumentó su decisión por la necesidad de concentrar capital en otras oportunidades. Vamos, que no era nada personal y que se trataba solo de negocios.
Asegurar el éxito de supervivencia
La “vuelta” al The New York Times ha sido explicada casi en los mismos términos que cuando lo dejó: la industria de la prensa sigue en declive; pero The New York Times tiene una estrategia de negocio diferente. Acontecimientos que señalan la profundización de la crisis de la industria periodística sobran. Entre los recientes de mayor relieve, la drástica reducción de plantilla de The Washington Post llevada a cabo por su actual propietario mayoritario, Jeff Bezos.
La transformación digital desarrollada por The New York Times se sigue fundamentando en suscripciones y diversificación de productos digitales, como Wordle o The Athletic. Pero en la actualidad esto no puede considerarse como el core de la estrategia tecnológica. El corazón de la estrategia, entendido como decisiones para asegurar el éxito de supervivencia a largo plazo, se encuentra en la relación con la IA.
Como todos los medios de comunicación, The New York Times usa la IA. Lo hace para la gestión de suscriptores online, realizar recomendaciones o analizar datos masivos. Ahora bien, su diferencia está en que no parece dispuesta, como han hecho otros grandes medios, a ser usada por la IA a cambio de muy poco o a trabajar, produciendo contenidos, para la IA.
Demandas contra como OpenAI
Ahí está el conflicto que tiene el periódico norteamericano con varias empresas de IA por el uso no autorizado de contenido periodístico protegido por derechos de autor. No quiere que sus contenidos sirvan para entrenar modelos y alimentar productos de IA, pues piensa que esto acabará por dar la puntilla al negocio periodístico en favor del dominio de la IA. El modelo de The New York Times es, sintetizando hasta la caricatura, el periodismo ha de servirse de la innovación tecnológica, incluyendo la IA; pero el periodismo que sirve a la IA acabará siendo el esclavo de ésta. Lo grave no es escribir con IA, sino terminar escribiendo exclusivamente para la IA, puesto que, entonces, el negocio periodístico será, a lo sumo, una sección de las empresas de IA.
A partir de tales principios, The New York Times ha presentado demandas contra compañías como OpenAI y Microsoft, o incluso startups como Perplexity IA. Las bases de las mismas han sido, por un lado, el uso, sin permiso ni compensación alguna, de sus artículos y textos para entrenar modelos de IA generativa. Por otro lado y quizá más fundamental pensando en la fortaleza del estilo y la marca, el hecho que tal entrenamiento de los modelos de IA con textos del periódico hace que las respuestas de la IA reproducen el estilo de The New York Times, imitando así su forma diferencial. Vamos, las acusa de robar su alma periodística.
Altísima cantidad de dólares
En resumen, de lo que se queja The New York Times, y para lo que exige una altísima cantidad de dólares estadounidenses a esas empresas de IA ante los tribunales, es de que el periódico invierte en producir contenidos con un estilo periodístico propio y que la distintas IA se lo están robando. Y el estilo en periodismo es la vida. Los lectores se suscriben a un estilo. Si se roba el estilo, se terminan robando suscriptores. Una cadena de pérdidas que termina afectando a la contratación de publicidad. Esta es su argumentación.
Hay otros periódicos, como Chicago Tribune, que parecen seguir los pasos de The New York Times en los tribunales. Se trata de una demanda contra Perplexity IA, a la que añade a los argumentos utilizados por el periódico neoyorkino la del acceso por parte de esta IA a los contenidos de pago del diario, eludiendo el propio muro de pago.
Ahora bien, la mayor parte de los considerados grandes medios han establecido acuerdos con las empresas de IA, para que éstas usen sus contenidos a cambio de cierta remuneración. Tras la diferencia entre unos periódicos y otros, su distinta apuesta por el futuro de la industria y de la profesión periodística. Ese futuro que es el campo en el que juegan los inversores. Buffet parece haber apostado por el modelo de The New York Times. Un inversor que no parece haberse equivocado mucho en sus apuestas a lo largo de su vida profesional que, a pesar de las apariencias, está muy lejos de la jubilación. Política, mafia e inversión son tres campos de los que no se jubila nadie, una vez que sus actores han participado muy activamente en ellos.
Fuente: https://observatorioblockchain.com/analisis-sociologicos/350-millones-contra-la-ia-buffett-invierte-en-el-new-york-times/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=350-millones-contra-la-ia-buffett-invierte-en-el-new-york-times
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