
Lo más sorprendente de la peculiar rueda de prensa tras el Consejo de Ministros del pasado martes no fue ver a la ministra de Vivienda reconociendo que (1) no sabía lo que se había aprobado; y (2) los decretos que se habían aprobado todavía no estaban redactados. Lo más llamativo fue el hierático gesto de aquel que le acompañaba, justo a su izquierda: Carlos Cuerpo.
El vicepresidente y ministro de Economía ni se inmutó. Allí sentado, escuchó a Isabel Rodríguez llamar «buitres» diez veces (sí, hasta en una decena de ocasiones utilizó este término la ministra) a algunas de las personas con las que ha compartido foros, reuniones de trabajo, mesas en conferencias… en el último año. Intuyo que Cuerpo tiene unos cuantos amigos (como mínimo, conocidos con los que mantiene un muy buen trato) entre esos fondos de inversión (y cualquier fondo es buitre, según la definición de su Gobierno). Y no dijo nada. Siguió mirando al frente mientras su compañera les insultaba. Tampoco es que nos pille de sorpresa: escenas similares tienen lugar cada día en el Congreso y nadie espera que Cuerpo un día vaya a hacer la más mínima objeción.
En el último año, el hombre serio a la izquierda de Rodríguez ha participado en decenas de encuentros con inversores, incluidos un puñado de viajes al extranjero. Una búsqueda rápida en la web del Ministerio nos recuerda que estuvo en Londres, Tokio, Boston… entre otras. Y aquí sólo hablamos de viajes destinados expresamente a la búsqueda de inversiones. Si sumamos los que realice a foros como el FMI o el Banco Mundial, se multiplicarían. En las propias notas de prensa con las que nos narran estos viajes, nos aseguran que el objetivo del ministro es encontrarse con inversores, fondos o grandes empresas. Y ya les digo yo que los que consiguen un lugar en la mesa del desayuno de trabajo que el ICEX le monta a Cuerpo en la capital británica no son un par de majetes de 25 años que acaban de montar una empresa de diseño de camisetas. Los que están allí son algunos de los principales directivos de los grandes fondos norteamericanos y británicos. Es a ellos a los que Cuerpo intenta cortejar; unos días antes de mirar al frente mientras les llaman buitres en su presencia.
Y no sólo en el extranjero. Los periodistas económicos estamos hartos de recibir convocatorias para días del inversor, mesas redondas, jornadas de tal o cual sector, en las que el ponente estrella es el ministro del ramo (probablemente Cuerpo es el más utilizado en el último año y medio para estos menesteres). Por ejemplo, el Spain Investors Day, que es quizás la cita más potente del año: allí acudieron Sánchez, Cuerpo y hasta cinco miembros más del Consejo de Ministros (Albares, Robles, Hereu, García, López; también Manuel de la Rocha o la presidenta del ICEX). Y compartieron ponencia con BNP Paribas, Deloitte, Merlin Properties, Allianz, Blackrock, Portobello Capital, IFM Investors y unos cuantos más.
Tres lecturas
Todo esto tiene tres lecturas: la económica, la política y la personal (que a algunos les parecerá anecdótica, pero a mí es la que me parece más importante en el fondo).
La económica es clara: el lenguaje y los ataques del Gobierno a los fondos le hacen daño a España. Y Cuerpo lo sabe. Él más que nadie (porque él es quien sale a buscar inversores) es consciente de que no es sencillo atraer a alguien a un lugar en el que le insultan.
También sabe que las legislaciones ad hoc, diseñadas casi con nombres y apellidos no gustan nada en el sector financiero. Con esa sensación de arbitrariedad palpable, de que un golpe de mala suerte (un inquilino que un día ocupa las portadas de los periódicos) puede terminar con tu empresa siendo nombrada y atacada en el BOE y en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros. Y sí, Cuerpo sabe que esto es malo para la economía española, pero no dice nada.
La lectura política habla de la fiabilidad que se le puede dar a un Gobierno que los lunes te pide que inviertas en el país o te vende edificios en algunas de las mejores localizaciones de España (hay decenas de noticias sobre inmuebles públicos que se han colocado a algunos de esos fondos para que construyan vivienda), y los miércoles te insulta porque necesita convalidar un decreto en el Congreso o para tapar la pésima gestión de Cueta. Cómo fiarse de quien está dispuesto a dejarte tirado poco después de pedir tu ayuda; de quien te culpa de sus propias carencias; de quien sabes que te está engañando tanto cuando te adula como cuando te insulta.
Por último, la cuestión personal. ¿Con qué cara entrará Carlos Cuerpo a la próxima reunión de inversores? No nos referimos a la típica jornada de conferencias con público, de esas en las que nos dejan entrar a los periodistas. Ahí asumimos que todo son buenas palabras y sonrisas, nada que pueda ser objeto de controversia en redes sociales. Lo que nos genera curiosidad son las reuniones de verdad: sala austera, con mesa para 12-14 asistentes muy escogidos; PPT más bien corto, sólo con los puntos fundamentales, porque allí se está para hablar y preguntar; orden del día que incluye promesas de cambios legislativos que solventen algún problema planteado previamente… Y el vicepresidente allí en medio, mirando a los «buitres» de Rodríguez; y los «buitres», mirándole a él.
Cuando se piensa en la política, todo el mundo piensa siempre que lo peor es lo que ocurre de puertas para afuera: los gritos en el Congreso, la sobreactuación en los mítines o las entrevistas con ese periodista al que odias. Siempre he pensado que no es así. Lo peor es lo que te hace por dentro. Esa mirada al espejo en la que piensas: «Esto está mal, pero hay que hacerlo». Y lo haces.
Fuente: https://www.libertaddigital.com/libremercado/2026-10-03/domingo-soriano-los-buitres-de-carlos-cuerpo-7469579/?utm_source=rss&utm_medium=feed&utm_campaign=Libertad+Digital%3A+Invierte+en
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