Indra ha perdido más de un 20% de su valor en Bolsa en el último mes, por las injerencias del Ejecutivo en su gobernanza, desmarcándose del resto del sector de la Defensa cotizado.
La compañía, que el pasado año fue el valos del Ibex que más subió, ha perdido los 50 euros por acción, después de que, a principios del pasado mes de marzo, llegara a superar los 60 euros por acción y situarse en máximos históricos.
La crisis desatada en la gobernanza del grupo, por las injerencias y cambios de criterios de la Sepi -dependiente del Ministerio de Hacienda, primer accionista de Indra con cerca del 30% del capital- ha incidido las últimas semanas sobre el valor de mercado de la compañía presidida ahora por Ángel Simón.
La industria española de la Defensa y las Fuerzas Armandas son los grandes perdedores de la crisis de Indra
La caída de más del 20% en Bolsa de Indra contrasta con el comportamiento de otras compañías de Defensa europeas cotizadas, que han experimentado por lo general en el mismo periodo leves caídas o subidas, tras un último año de exuberancia bursátil.
El grupo alemán Rheinmetall, con un valor de mercado superior a los 73.000 millones de euros -el de Indra en la actualidad no alcanza los 9.000 millones-, se deja algo menos de un 4% en el último mes; la británica BAE Systems gana cerca de un 2% en el mismo periodo; la francesa Thales gana más de un 5%, y Dassault cae algo más de un 6%; la italiana Leonardo gana casi un 6%.
Indra comunicó en abril del pasado año que analizaba la fusión con EM&E, la empresa controlada por el presidente del grupo, Ángel Escribano, y su hermano Javier, también consejero de Indra (ambos poseen el 14,3% del grupo).


El evidente conflicto de interés que comportaba la operación no fue sin embargo admitida por la Sepi hasta el pasado 18 de marzo, cuando informó sobre su «preocupación» al respecto.
El volantazo de la Sepi culminó el miércoles con la dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra y el nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo, obteniendo el consejero delegado José Vicente de los Mozos los mayores poderes ejecutivos.
Indra cerró el jueves a 49,34 euros por acción acumulando una caída del 20,99% en el último mes.
Indra, un ganador y varios perdedores
La crisis de Indra deja varios perdedores y un solo ganador. El primer perdedor es la industria española de la Defensa. Y las Fuerzas Armadas de España.
Las mayores compañías españolas del sector, Indra, EM&E, Sapa, también Santa Bárbara o Oesía, que en los dos últimos años han disparado sus ingresos, participan en proyectos militares multimillonarios, la mayoría financiados por el Estado.
Habrá que ver como el recelo y los enfrentamientos generados por la crisis de Indra influyen en el desarrollo de esos proyectos, de los que depende el futuro del Ejército español.


La imagen dada por el Gobierno de Pedro Sánchez, que un poco más de un año ha pasado del idilio con los hermanos madrileños al desencuentro, en el momento de mayor tensión bélica del siglo, no puede ser otra que la de la improvisación, la de la debilidad, la desunión; una imagen que drena la confianza de los fondos e inversores en el sector español.
Los mayores accionistas del grupo, la Sepi, los Escribano, son también claros perdedores.
La crisis de Indra debería impulsar ya una total reestructuración del organismo presidido por Belén Gualda, tras los escándalos del rescate de Plus Ultra o la detención de su anterior presidente, Vicente Fernández.
Los hermanos Ángel y Javier Escribano han visto esfumarse la posibilidad de traspasar su compañía familiar por hasta 2.000 millones de euros. A partir de ahora, habrá que ver como se desarrollan los proyectos multimillonarios en los que está involucrada su empresa junto a Indra.
De igual manera, el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, con más del 5% de Indra, no solo ve fundirse la progresión del grupo en Bolsa. El dueño del fondo Amber ha apoyado la fusión públicamente (hace solo unos días el diario Cinco Días, de Prisa, entregó a Ángel Escribano el premio al mejor empresario del año), y el fracaso de la operación supone otro desencuentro entre Oughourlian y el Gobierno de Sánchez.


Pedro Sánchez, el pasado año con los dueños de Sapa, en Moncloa. MONCLOA
La familia Aperribay, dueña de la compañía de defensa Sapa, con el 7% de Indra, nunca ha visto con buenos ojos la integración de EM&E en Indra. Pero la crisis de gobernanza del grupo, además de impactar sobre el valor de su inversión, ha supuesto como poco una pérdida de tiempo y talento en el momento más álgido de la industria de la Defensa de las últimas décadas.
Solo un fondo estadounidense, especulador, es aparentemente el ganador de la caída en Bolsa de Indra en el último mes.
El fondo AQR ha alcanzado, esta semana, una posición en cortos sobre Indra del 2,6% del capital.
El fondo fundado por Cliff Asses empezó su apuesta contra la compañía española el 15 de enero tomando un 1% del capital. Por entonces comenzaba a barruntarse que la fusión planeada quizá no fuera por buen camino, como publicó en diciembre este diario, pero, en todo caso, la cotización del grupo seguía disparada.
Desde entonces AQR fue elevando su apuesta contra Indra, hasta doblarla, alcanzando el pasado 17 de marzo, dos días antes de que el grupo se derrumbara en Bolsa por el anuncio de la «preocupación» de la Sepi, un 2,1% del capital.
Cuando el fondo de Cliff Asses hizo su primera apuesta contra el grupo español de Defensa, el pasado mes de enero, Indra cotizaba a 57,8 euros por acción; ahora lo hace por debajo de los 49 euros.
Fuente: https://www.economiadigital.es/empresas/indra-cae-bolsa.html
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