Alemania ha empezado a recibir por primera vez cargamentos de gas natural licuado (GNL) procedentes de Omán, justo cuando la guerra en Oriente Medio estrangula las rutas de suministro globales, pero un examen más profundo de la cadena de suministro de gas del país sugiere que Berlín podría estar más expuesta a la crisis de lo que dejan entrever las cifras oficiales.
Los envíos, amparados en un contrato de cuatro años firmado en 2023 entre el productor estatal de GNL de Omán y el importador alemán de gas Securing Energy for Europe (SEFE), han comenzado este mes según lo previsto, explicó un portavoz de SEFE a la revista alemana ‘Capital’.
Omán se encuentra en la orilla opuesta del estrecho de Ormuz respecto a Irán y la empresa afirma que las entregas no se ven afectadas por el conflicto en curso.
La noticia supone un raro punto de luz en un panorama energético cada vez más tenso.
El bloqueo iraní del estrecho ha paralizado todas las exportaciones de GNL de Catar, el segundo mayor exportador mundial de este combustible, mientras que un ataque iraní contra las instalaciones de producción de Ras Laffan, en Catar, a mediados de marzo dejó fuera de servicio el 17% de la capacidad de producción del emirato.
El consejero delegado de QatarEnergy, Saad al Kaabi, ha señalado que las reparaciones llevarán entre tres y cinco años.
Desde entonces la compañía ha invocado la cláusula de ‘force majeure’ en varios contratos de larga duración, con clientes en China, Corea del Sur, Italia y Bélgica entre los afectados.
La ministra de Economía, Katherina Reiche, ha intentado restar importancia a los riesgos, al señalar que Alemania no recibe «ningunas cantidades significativas» de GNL del Golfo y que el 90% de su gas llega por gasoducto desde Noruega, Países Bajos y Bélgica.
Esas cifras son técnicamente correctas, pero ocultan una realidad más compleja, según ‘Capital’.
Solo el 10,3% de las importaciones de gas de Alemania llegó el año pasado a través de sus propios cuatro terminales de GNL, casi todo procedente de Estados Unidos.
Sin embargo, Países Bajos y Bélgica, que en conjunto suministraron el 45% del total de las importaciones de gas de Alemania en 2025, figuran a su vez entre los mayores importadores de GNL de la Unión Europea.
Róterdam y Zeebrugge reciben grandes volúmenes de gas licuado en buques metaneros, lo regasifican y lo envían por gasoducto hacia Alemania.
La terminal de Zeebrugge, en Bélgica, gestionó un récord de 55,5 teravatios hora de GNL en 2025, el doble de su máximo anterior.
Fuente: https://es.finance.yahoo.com/noticias/alemania-recibe-cargamentos-gnl-oman%C3%AD-115100032.html
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