El sprint final del año ha permitido a uno de los motores de la economía valenciana, el comercio exterior, se haya salvado de cerrar el ejercicio con una balanza comercial en rojo y un déficit entre lo que la Comunidad Valenciana vende fuera de España y lo que compra a otros países. Eso sí, el saldo final se sitúa en apenas 244,8 millones de euros después de que durante la mayoría del año las importaciones se situasen por encima de las importaciones.
Al cierre de 2024 el superávit era muy superior, con 1.478,5 millones positivo, con lo que 2025 se ha comido más 1.200 millones de euros de ese saldo positivo. Y ello a pesar que también había descendido notablemente respecto al ejercicio previo y además había sufrido el efecto directo de la dana que paralizó transportes y cadenas de suministro en la provincia de Valencia.
Si se compara con el conjunto de España, que cuenta con una balanza comercial negativa, la situación autonómica es mejor pese a la clara pérdida de terreno en una de las señales distintivas de la economía valenciana.
Tras un año en que las exportaciones han estado durante muchos meses por debajo de los registros del mismo mes de 2024, finalmente las ventas de productos valencianos crecieron un 1,5% en 2025, hasta 37.541,4 millones, según el informe mensual de la Dirección Territorial de Comercio Exterior. Las importaciones continuaron aumentando a un ritmo muy superior, con 37.296,6 millones de euros y un aumento del 5,1%.
La situación es especialmente llamativa en la provincia de Valencia, que si se analiza de forma individual cerró 2025 con un déficit comercial de 3.820 millones de euros. Aunque ya se encontraba en negativo en 2024, ha incrementado un 25% el déficit. Una coyuntura que tiene un claro responsable, la industria de automoción, que tras seis años de caída de las exportaciones sigue sin tocar fondo por la situación de Ford y el sector.
Las exportaciones del sector del automóvil se desplomaron otro 12,6% el año pasado y lo peor es que no sólo es atribuible a Ford Almussafes. Las ventas al exterior de componentes de coches se desplomaron un 31% en solo un año, lo que muestra claramente las dificultades de la industria auxiliar valenciana.
Adiós al superávit en coches
Los coches y sus piezas era uno de los sectores en que la región registraba más exportaciones que importaciones, algo que se ha torcido y el año pasado las compras superaron en 230 millones a lo que se vendió. Y el horizonte para este año no parece más halagüeño.
El gran sostén del motor exterior sigue siendo el agroalimentario. Con 9.600 millones de euros y un alza del 8,5% representa más de uno de cada cuatro euros de los que la Comunidad Valenciana vende al resto del mundo. Los cítricos crecen y siguen siendo fundamentales en volumen, pero destaca el auge de la carne, que se dispara un 41%.
El otro sector que muestra resultados positivos es el de bienes de equipo, con un incremento del 6,8%, que se consolida en peso exportador por delante del automóvil. Otro de los músculos industriales tradicionales, el azulejo, se mantiene estancado con un ligero retroceso del 0,8%, aunque sigue aportando más de 3.000 millones de euros de superávit a la balanza exterior.
Efecto Trump
En cuanto a los mercados geográficos, la guerra arancelaria enarbolada por Trump ha tenido impacto: las exportaciones valencianas a la mayor economía del mundo han caído un 9,7% en 2025 mientras que las importaciones de Estados Unidos se reducen un 5,8%.
Por contra, los ventas de productos valencianos a China crecen más de un 39%, aunque su importe, 684 millones de euros, es casi una décima parte de las importaciones por más de 6.500 millones que vienen del gigante asiático.
Fuente: http://www.eleconomista.es/economia/noticias/13786297/02/26/las-exportaciones-valencianas-salvan-el-deficit-comercial-por-los-pelos-crecen-un-15-en-2025.html
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