La encuesta a gestores de fondos que elabora todos los meses Bank of America deja claro, este mes de febrero, que los gestores mundiales han adoptado la estrategia bautizada como «Sell America». Estados Unidos ha perdido brillo para los inversores, y los profesionales de la industria no han sido ajenos a esta tendencia: para los 162 participantes de esta edición, que gestionan entre todos un patrimonio de 440.000 millones de dólares, los activos estadounidenses han sido los más vendidos en el último mes, y se han convertido en la tercera clase de activo con una infraponderación más fuerte en sus carteras, sólo superados por el dólar (otra señal del «Sell America»), y por los bonos.
Aunque el optimismo sigue siendo la norma entre los gestores, y el sentimiento de mercado es el más alcista desde junio de 2021 según el cálculo que hace el banco estadounidense (tiene en cuenta los niveles de liquidez, la exposición a bolsa y las perspectivas de crecimiento económico), los encuestados descartan de forma generalizada a Estados Unidos. La interferencia política en la Reserva Federal, la política arancelaria y exterior tras la amenaza a Groenlandia, el alto endeudamiento del país y las altas valoraciones de la bolsa del país han contagiado a los gestores de fondos del pesimismo con la primera economía del mundo como destino de inversión.
Como alternativa, los gestores han acudido principalmente a la eurozona, la región que más han sobreponderado en el último mes, pero también en emergentes, un tipo de activo que recibe ahora prácticamente la misma atención que la zona euro. Eso sí, tras su aumento de sobreponderación en febrero, ahora la cartera queda con los activos europeos como los segundos con más peso, sólo por detrás de «la bolsa», en general.
Otro de los activos que se están viendo más beneficiados por la tendencia de vender lo estadounidense es el euro. Y en su caso, está marcando récords: los gestores han incrementado la sobreponderación a la divisa europea hasta niveles que nunca antes se habían alcanzado, un 23% de sobreponderación neta (el porcentaje de encuestados que reconoce sobreponderar el activo, menos el porcentaje de los que dice infraponderarlo). Es la cifra récord, desde que Bank of America incluyó esta pregunta en la encuesta en el año 2004.
Así, a juicio de los gestores, la moneda europea será una de las grandes beneficiadas por la dinámica de los mercados en los próximos meses, frente a un dólar para el que está aumentando la desconfianza. En este sentido, la nominación de Kevin Warsh para sustituir a Jerome Powell en la presidencia de la Reserva Federal tiene un papel importante, y está relacionada con la falta de apetito de los inversores por el dólar.
La nominación del candidato Warsh no tendrá un buen efecto en los bonos del gigante norteamericano, según los encuestados. Para el 38%, tendrá un impacto negativo para la renta fija soberana del país, que sufrirá ventas generalizadas y un aumento de la rentabilidad a vencimiento, combinado con una caída del dólar. La segunda opción más probable según la encuesta, con un 21% de los participantes apuntando en este sentido, es que el dólar caiga, pero que haya un descenso en las rentabilidades de los bonos americanos, probablemente, lo que busca Donald Trump, pero es una opción con menos probabilidades de ocurrir, según los gestores. Así, parece que la estrategia que seguirá Warsh, de bajar el balance de activos de la Fed, combinado con bajadas de tipos, no conseguirá reducir el coste de financiación para el gigante norteamericano y podría empeorar la situación de endeudamiento que mantiene el país en este momento.
Los gestores también han sido preguntados en esta ocasión por los resultados de las elecciones en Estados Unidos, y esperan que Trump también tenga problemas en este sentido, ya que el 82% cree que el Partido Republicano perderá el Congreso en los comicios de noviembre, algo clave para que Trump mantenga el apoyo a sus políticas y pueda gobernar con libertad de movimientos.
Estas expectativas de los gestores se enmarcan en un entorno benigno para el crecimiento económico mundial, y el 39% neto de los encuestados cree que habrá un crecimiento del PIB global más fuerte que el actual dentro de 12 meses, la visión más optimista que se ha visto desde mediados de 2022. Además, esperan un crecimiento del beneficio por acción de doble digito dentro de un año, un acelerón que no ha sido suficiente para compensar las peores perspectivas que hay ahora para los activos estadounidenses.
En cuanto a los mayores peligros que perciben ahora los gestores, la posible burbuja por la inteligencia artificial vuelve a la primera posición, pero ahora hay otras amenazas que les preocupan casi en la misma proporción: si el 25% de los encuestados sitúa a la IA como la mayor amenaza para el mercado, el 20% teme un nuevo repunte de la inflación, y un 17% está preocupado por la posibilidad de una venta desordenada de bonos. Los conflictos geopolíticos, que en enero eran el mayor riesgo percibido, ha caído hasta la cuarta posición, y ya sólo un 14% de los encuestados lo ve como el mayor riesgo para sus inversiones.
El oro seguirá brillando
La encuesta también ha reservado un hueco especial en esta ocasión para el oro, uno de los activos con más seguimiento en las últimas semanas, por el rally tan pronunciado que ha experimentado su precio. Aunque ha corregido desde los máximos históricos, en el entorno de los 5.500 dólares por onza, y ahora ha vuelto a cotizar por debajo, pero cerca de los 5.000 dólares, los gestores creen que el metal precioso todavía no ha tocado techo en este ciclo. Sólo uno de cada cinco encuestados lo cree así, y un 52% de ellos cree que, como mínimo, el metal precioso seguirá subiendo hasta superar los 6.000 dólares.
De media, los encuestados sitúan el pico para los precios del oro en los 6.200 dólares, un 26,9% por encima de los 4.886 dólares por onza en los que se mueve en la actualidad. El atractivo del oro también es un reflejo de la desconfianza de los mercados por los activos estadounidenses, teniendo en cuenta que uno de los principales motivos que están impulsando los precios del metal precioso es la desafección de los mercados mundiales por los activos estadounidenses, y por las divisas FIAT, el llamado «debasement trade», que está ligado directamente a la situación de fuerte endeudamiento que presenta en este momento la economía estadounidense.
Fuente: http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13782126/02/26/los-gestores-confirman-el-sell-america-cambian-eeuu-por-europa-y-emergentes-y-confian-en-otro-aceleron-del-oro-del-25.html
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