La Unión Europea ha dado un paso decisivo en su estrategia climática y ambiental con la nueva Ley de Economía Circular, una normativa que busca transformar de raíz la forma en que se producen, consumen y gestionan los productos en el continente. El objetivo es claro: abandonar el modelo tradicional de «usar y tirar» y avanzar hacia un sistema donde los recursos se mantengan en uso el mayor tiempo posible, se reduzcan los residuos y se minimice el impacto ambiental. En este sentido, Lara Tobías, vocal asesora en el Departamento de Promoción de la Competencia de la CNMC, comentó, durante la jornada La nueva ley europea de economía circular organizada por elEconomista.es, que «proteger intereses públicos también determina las reglas del juego y cómo influye sobre el comportamiento de los agentes del mercado y sobre el resultado de la interacción económica».
En relación con esto Tobías agregó que «la regulación puede no ser neutra en términos de competencia, y es importante que el regulador (entendido en un sentido amplio como aquel que interviene de alguna forma en el mercado a través de normativa, contratación pública, ayudas públicas o de actos administrativos) sea consciente y evalué si sus intervenciones son necesarias y si la forma elegida es la menos restrictiva en términos de competencia o, por el contrario, existe una alternativa que logra el mismo objetivo público de forma más respetuosa para la competencia».
Asimismo, durante su intervención resaltó que «estamos en un momento de plena transición». Esto se debe a la entrada en vigor de la Ley de residuos y contaminadas de 2022 y sus normativas de desarrollo, pues «se están produciendo cambios importantes en el mercado con la ampliación de la responsabilidad ampliado del productor a nuevos flujos de residuos, la introducción de nuevos sistemas de gestión como, por ejemplo, el sistema de depósito, devolución y retorno o la entrada de nuevos competidores en el ámbito de los residuos de envases».
No obstante, la representante de la CNMC también puso el foco en las novedades a nivel normativas en el ámbito europeo, expresando que «cuando hay un cambio tan relevante en un sector, normalmente esto genera oportunidades y retos. Las oportunidades en este caso están asociadas con la entrada de competencia y la revisión de la regulación», y especificó que «en particular tiene que ver con la principal virtud de la competencia, que es estimular e incentivar el esfuerzo, buscar mejores soluciones, impulsar nuevos proyectos y nuevas ideas e intentar identificar y adoptar las mejores prácticas. De tal manera que la competencia puede y debe ser un instrumento muy útil para animar y estimular que las empresas adopten las mejores soluciones en beneficio del medio ambiente y también en beneficio nuestra economía».
Por otro lado, el sector de los residuos es muy complejo e involucra a muchos agentes que van desde la Administración Pública, empresas y ahora también varios scrubs. «Existen retos que tienen que ver con la transformación del sector como, por el ejemplo, el hecho de que la competencia en este caso tiene que afrontar el desafío derivado de la necesidad de coordinación entre administración y los Scrubs. Los retos son en muchas ocasiones comunes a todos los flujos de residuos porque se enfrentan a dificultades similares», alegó Tobías.
Cinco recomendaciones
«En nuestros informes hemos hecho cinco grandes grupos de recomendaciones», explicó Tobías. «Primero eliminar trabas problemas y dificultades a la entrada y consolidación de scrub. En segundo lugar, establecer un marco normativo con reglas claras que prevengan conflictos y que permitan solucionarlos de manera ágil cuando surjan. Todo esto en un terreno de juego equilibrado en el que todos los participantes puedan centrarse en su labor de gestión de residuos, y no tengan que dedicar recursos y tiempo a conflictos o negociaciones demasiado ardas o que podrían simplificarse», alegó.
Y continuó, «en tercer lugar, desarrollar normativa para fomentar más transparencia y una mejor recolección de los datos, así como adoptar medidas para prevenir el fraude. La cuarta recomendación tiene que ver con los conflictos de interés ya que en el sector por normativa o por distintas circunstancias puede haber participantes que desempeñen distintos roles. Creemos que la prevención de potenciales conflictos de interés puede ser muy útil para evitar que en el futuro surjan problema. Y la quinta, y última recomendación, es que la fase final de la gestión de los residuos, la adjudicación a los recicladores sea competitiva y transparente».
En término general, la representante de la CNMC concluyó que «es muy importante que la normativa, los agentes y todos los participantes estén adaptados y comprometidos con este impulso de la competencia para poder aprovechar todo el potencial que pueda tener en este ámbito. Por eso es muy positivo mantener un diálogo abierto y constructivo entre todos los agentes implicados, administraciones públicas, empresas y ciudadanía para analizar cuáles son las mejores medidas, sabiendo que el sector es muy complejo y que requiere actuación».
Fuente: http://www.eleconomista.es/economia/noticias/13773629/02/26/tobias-cnmc-proteger-intereses-publicos-tambien-determina-las-reglas-del-juego-y-como-influye-sobre-el-comportamiento-de-los-agentes-del-mercado.html
«Las opiniones vertidas por los colaboradores son de su exclusiva responsabilidad y no constituyen una recomendación de inversión por parte de este medio.»
